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Claudia, reina del carnaval

“¿Qué voy a decir de Claudi? La conocí en el centro de día. Aún iba con la silla manual. Luego pasó a residencia. Cuando yo bajaba por la tarde, luego de merendar, siempre estaba con Claritza (su cuidadora) y, a veces, con su padre. Poco a poco me fui acercando a ella y nos hicimos buenas amigas. Le ponía a Manuel Turizo, un artista que le encantaba. Cuando tenía frío le ponía una mantita y en verano la abanicaba. La voy a echar mucho de menos” (Dori Torreblanca).

“Cuando yo vine al Maset de Frater, Claudia estaba en el centro de día. En el teatro ensayaban ‘Oníric’ (ella preparaba el papel de la soñadora). Claudia era de Madrid; tenía ese deje característico madrileño. Yo bromeaba con ella, que me decía que no entendía el valenciano. Lo que más le gustaba era la playa (vivía en una urbanización frente al mar). Muchas veces coincidíamos en el ‘Pingüins’. Era una chica muy moderna; tenía muchos tatuajes (uno con la palabra ‘Freedom’, que quiere decir libertad en inglés). Luego fue empeorando por culpa de la enfermedad. Del centro de día pasó a residencia. Su querido equipo era el Atlético de Madrid y su cantante preferida era Conchita, que se parecía a ella (Claudia estuvo en un concierto y se hicieron una foto juntas). Allí donde estés espero que por fin puedas descansar” (Víctor Valls).

“En mi etapa del equipo diocesano conocí a Claudia los lunes, que era cuando yo venía al Maset. Conectamos pronto y tuvimos una gran amistad en la que nos hablábamos y nos contábamos nuestras vidas y nuestros problemas. Era una mujer inteligente, risueña y muy agradable. A medida que su enfermedad le fue afectando más física y mentalmente, las conversaciones eran más cortas y fuimos teniendo menos relación. Quiero recordarla en las fotos que me enviaba cuando estaba en la playa y tenerla siempre presente en mi memoria” (Santos Cuadros).

“Recordaré a Claudia con mucha alegría porque ella era alegre, divertida y soñadora. Era española, pero le gustaba mucho la comida venezolana (las arepas con queso, las empanadas de carne y la fanta de uva). Cuando quedábamos en mi casa o en la suya, solo quería comer y merendar comida de Honduras (de donde era Mey, su cuidadora de entonces) y de Venezuela, de donde soy yo” (Keyla León).

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