Skip to content
Carme y Rosita en la piscina del Maset

A mí siempre me ha llamado la atención la lengua de signos. Mi primer contacto con ella fue estudiando Integración Social. Por fin, hace un año me apunté a un curso de la Asociación de Personas Sordas de Castellón.

Les hablé de Rosita, una usuaria del Maset, porque estábamos estudiando también cómo comunicarnos con personas sordociegas. A raíz de eso, me puse en contacto con una asociación de Valencia que ayuda a ese tipo de personas, ASOCIDE CV. De allí vinieron al Maset dos trabajadoras (Mar y Mari Ángeles) con la intención de enseñar a Rosita a comunicarse, pues yo les había explicado que ella no sabía signar.

Nuestra sorpresa fue descubrir que sí sabía: Mar le cogió las manos y empezó a signar. Fue entonces cuando Rosita se emocionó, derramando algunas lágrimas: “¿Por qué habéis tardado tanto tiempo en venir?”.

Mar y Mari Ángeles se dirigieron a mí: “Esta mujer sabe signar”. Yo no supe qué responder. Rosita continuó hablando y preguntándonos cosas sobre nuestras vidas.

Poco a poco, fuimos conociendo distintos aspectos de la suya: a los ocho años aprendió la lengua de signos, estudió en un colegio de monjas de Valencia…

Empezó a entrar en los Talleres Integr’arte casi todas las mañanas. Me buscaba muchas veces para hablar sobre sus cosas (nos íbamos a su habitación). Y este verano, por primera vez también, ha querido meterse en la piscina. Antes de entrar decía que no sabía nadar, pero una vez dentro recordó que, de pequeña, había nadado en alguna. A pesar de no ver, ni oír, ni acordarse de si sabía nadar, no tuvo miedo de meterse, quitarse el flotador y, cogida de mi mano, entrar en la parte más profunda.

Los lunes estamos yendo a la ONCE de Castellón con un grupo de ASOCIDE CV: primero almorzamos y, luego, entramos a la ONCE para hacer distintas actividades (por ejemplo, hablar con lengua de signos, compartiendo cada uno sus respectivas experiencias).

De cara al futuro, ojalá Rosita pueda afiliarse a la ONCE y seguir en contacto con ASOCIDE CV.

A nivel personal, si ya estaba motivada aprendiendo la lengua de signos, haber descubierto que Rosita conocía dicha lengua y que, a través de ella, nos esté mostrando todo ese mundo interior que tenía escondido, ha supuesto una gran satisfacción, tanto humana como profesionalmente. Además, en ASOCIDE CV me han abierto un nuevo horizonte con las personas sordociegas.

Carme Sebastià

Volver arriba