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Imagen de Ripollés y Jose María

El lunes 3 de marzo, día gris y destemplado, se presentó por sorpresa Juan Ripollés, amigo de esta casa donde muchos de nosotros sentimos también que nuestra vida es creativa y dinámica, generadora de horizontes nuevos y de belleza (intuida unas veces y evidente en otras). La visita sin finalidad aparente, la tenía: la amistad y el deseo de compartir. Ripo siempre ha mostrado que el contacto con nosotros es para él inspirador como genio (que lo es) y como persona (que sigue buscando).

Recorrido por las instalaciones, saludos espontáneos breves y espontáneas conversaciones… ¿Qué piensas de la situación actual de este mundo convulso y de rivalidades absurdas? Le preguntó Rosa Gual; sin pensarlo le contestó el artista: lo que está sucediendo es como el mar, unas veces está en calma, sereno y hermoso; y otras llega la tormenta, con su incertidumbre y los miedos. Pero ahí está, aquí seguimos. No estamos peor que en otros tiempos. Siempre he confiado en los jóvenes y todavía lo sigo haciendo, ellos aprenden y encontrar caminos  siempre nuevos.

El Maset de Frater agradece esta visita. El día fue menos gris y en la casa surgieron sonrisas, deseos y proyectos comunes que siguen en marcha y nos mantendrán en contacto, como buenos amigos, que lo somos.

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