Skip to content

Después de semanas oyendo hablar de este acontecimiento, de alguna que otra charla, de vídeos y noticias, por fin llego el gran día del eclipse: 12 de agosto.

Y allí estuvimos, en la playa del Gurugú, apostados desde las 18’45 h. de la tarde, pertrechados de sillas, mesas, bocadillos, agua y por supuesto gafas homologadas para la ocasión. Y la ocasión lo mereció, porque a la hora fijada la luna tapó al sol. Es curioso que nuestro satélite 400 veces menor que el astro rey pudiera reducirlo a la sombra aunque solo fuera por un escaso minuto y medio.

Una metáfora preciosa para hacernos reflexionar. Filisofías aparte, el eclipse no defraudó y allí estuvimos junto a muchisímos más curiosos para dar fe de un episodio astronómico realmente hermoso.

Gracias a todos los que quisieron acompañarnos y se ilusionaron con nosotros.

Volver arriba