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Ana Mari con otros compañeros en el Maset viejo.

“Yo la conocía hace muchos años, desde las asambleas de Frater Comunidad Valenciana y Murcia. Tenía un carácter muy alegre; hablaba con todos. Siempre estaba metida en los equipos de formación local y diocesano. Se preocupaba por todos. Su marcha ha sido una gran pérdida. Deja un vacío muy grande en todos los que la conocíamos. Nos vamos a acordar siempre de ella” (Javier Rubio).

“No hace falta, a veces, conocer desde hace mucho a una persona para darte cuenta en poco tiempo de su gran magnificencia y generosidad incomparable. Te recordaré siempre como una mujer ‘de categoría’” (Keyla León).

“Amiga, nunca me despediré de ti porque siempre estarás en mi corazón. Han sido muchos años de una gran amistad como para olvidarme fácilmente de ti. Has sido mi agenda en los años compartidos en el equipo diocesano y, ahora, también ya que me recordabas todos los lunes que teníamos convivencia y había que llamar para que prepararan a Marieta” (Santos Cuadros).

“Yo conocía a Ana desde que entré en el Maset con 17 años. Cuando subíamos la rampa, como iba delante de ella, me decía: ‘Mari, no corras’. Me acuerdo también de las colonias que hemos ido con ella, que han sido varias” (María Teresa Alemany).

“Mis recuerdos con Ana Mari son del Maset antiguo, pues fue mi revulsivo para participar en los distintos equipos. Ella tenía el rol de llevar todos los contactos personales. Yo la acompañaba en las visitas a los domicilios de esas personas, a las que animábamos a participar en las convivencias. Ella siempre me instaba a colaborar y me acompañaba cuando íbamos de excursión (yo iba cogido a su silla). Con Ana Mari he convivido desde que conozco Frater. En los años en que estuvimos participando en el equipo diocesano ella llevaba la agenda y manejaba el teléfono y el ordenador con ese dedito mágico que tenía” (Miguel Ángel Sánchez).

“Yo a Ana Mari la conocí en el hospital de la Malvarrosa. Hacíamos rehabilitación. Era una chica muy guapa. Nos hicimos amigas enseguida. Luego volvimos a coincidir en las colonias de verano. El siguiente lugar donde nos vimos de nuevo fue en el apartamento de Benicàssim Azulmar, origen del Maset de Frater. Ana Mari ha sido una de mis grandes amigas de toda la vida” (Rosana Vilar).

“Yo a Ana Mari la conocí en el apartamento Azulmar, pero donde nos hicimos más amigas fue en el Maset viejo. Recuerdo que allí dormíamos en literas. Por la noche compartíamos risas y confidencias. Ana Mari era una bella persona. La voy a echar mucho de menos” (Araceli Montanos).

“Ana Mari era una buena persona y una gran amiga. La voy a echar mucho en falta. Siempre estaba con la sonrisa en la boca” (Fina García).

“Ana Mari, voy a recordar todos tus consejos: tener paciencia, seguir ayudando a los demás, dejar hablar a la gente… Tú sabes que lo estoy intentando porque ahora estarás en el cielo y me ves desde allí. También decías que había mucha hambre en el mundo y que hay que comérselo todo. Y que la lotería ya nos había tocado al vivir en Frater, y es verdad” (Dori Torreblanca).

“Yo la conocí en una excursión. Nos hicimos amigas enseguida. Era buena persona y muy alegre. Cuando le preguntaba cómo estaba respondía: ‘De categoría’. La recordaré siempre y la echaré de menos” (Josefa Gil).  

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