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Sentados en el Pinar

Saber celebrar los pequeños acontecimientos que se nos presentan cada día es una oportunidad que nos regalamos para ser un poco más felices. Poder salir al Pinar, en la terraza de un bar a la sombra, compartiendo un refresco y la charla de lo cotidiano es un buen ejemplo de todo ello. Quizá tras la pandemia seamos capaces de valoras un poco más todas esas cosas aunque a decir verdad ya lo veníamos haciendo.

Ojalá la nueva normalidad nos haya abierto un poco más los ojos y seamos capaces de celebrar más a menudo la vida desde lo pequeño que paradógicamente puede ser muy grande.

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